OBJETO, NATURALEZA JURÍDICA Y EL CARÁCTER DE LAS NORMAS DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA DE BUQUES

Objeto y naturaleza jurídica del contrato de compraventa de buques.-

El buque, como cosa mueble sui generis registrable o susceptible de individualización e identificación registral, es el objeto del contrato de compraventa. Debe estar determinado al momento de contratar. Aunque se admite el contrato de compraventa sobre cosas futuras, es decir, sobre una cosa– buque– que hoy no existe pero que es determinado posteriormente.

En lo que se refiere a la naturaleza jurídica del contrato de compraventa del buque, dada la doble regulación de la compraventa, en el Cc y en el C. de Co., resulta dudoso saber qué régimen jurídico adoptar. No obstante, hay unanimidad doctrinal al considerar que el contrato de compraventa de buques es mercantil. Es un acto mercantil aunque no se cumpla literalmente el requisito de la reventa, aunque sí hay reventa por transformación, pues el naviero dedica el buque a la explotación de la empresa naviera.

Además, se debe destacar si el contrato de compraventa de buques constituido en la LNM está vinculado al principio de autonomía. En principio parece que no estamos ante una autonomía absoluta sino relativa, es decir, que aún con normativa marítima propia requiere en ciertas ocasiones del Derecho mercantil para su total desarrollo. Al efecto, parece pertinente ofrecer el grado real de consecución de las diferentes clases de autonomías:

En primer lugar, el contrato de compraventa de buques es de autonomía científica al estar compuesto por unos principios propios del derecho marítimo. Sin embargo, que dicho contrato tenga autonomía científica suficiente, no implica, una falta de conexión con el ordenamiento jurídico del que forma parte.

En segundo lugar, el elevado grado de regulación uniforme que establecen los Convenios Internacionales Marítimos ha quedado totalmente huérfano en los contratos de compraventa de buques. De modo que la nueva LNM, al manifestar su propósito en la Exposición de Motivos de uniformar el Ordenamiento Jurídico Español con el Derecho de la navegación, configura la llamada autonomía legislativa. La LNM trata de unir en un sólo cuerpo normativo la regulación de todas las cuestiones que la conciernen, tanto de naturaleza jurídico-privada como jurídico-pública. Hasta ahora el contrato de compraventa de buques venía siendo un contrato atípico porque se remitía a la interpretación analógica de las normas y a los principios generales propios de su disciplina, y en su defecto, la aplicación del Derecho común. Sin embargo, en virtud de la nueva LNM se convierte en un contrato típico y específico.

El efecto inmediato de la autonomía legislativa es, además de enumerar las fuentes, establecer el orden jerárquico que ha de seguirse en la LNM. En primer lugar, la LNM se aplicará como fuente supletoria– que completa los espacios– en defecto de los Tratados Internacionales vigentes en España y de las normas de la Unión Europea que regulen la misma materia. Predomina el cuidado del legislador español por alinear el derecho nacional al derecho internacional, para poner fin a la criticada dualidad de regulaciones existente en muchos ámbitos de esta materia, en los que, por una parte, España ratificaba distintos Convenios Internacionales y, por otro, contábamos con una legislación propia que, en muchos casos, no se ajustaba a los mismos. En segundo lugar, se estará a las leyes y reglamentos (legislación marítima) que complementen la citada LNM. En tercer lugar, a los usos y costumbres relativos a la navegación marítima. A falta de ello, y no siendo posible la aplicación de la LNM, viene a significar que, en el terreno práctico y ante la ausencia de normas marítimas concretas sea necesario incurrir al Derecho Común.

Y, en tercer lugar, en el año 2003, el legislador español reconoce por medio del art. 86ter. Ley Orgánica 8/2003, de 9 d julio, para la Reforma Concursal, la creación de tribunales especiales o juzgados de lo mercantil que conocerán, con carácter exclusivo y excluyente, los asuntos derivados de la navegación marítima. La existencia de dichos juzgados capaces de dar soluciones a las controversias del tráfico marítimo, son prueba suficiente para afirmar que en caso de disputa sobre el contrato de compraventa de buques se posee autonomía jurisdiccional.

 

Carácter de las normas.-

De forma breve, hacer hincapié, a si las normas que recoge la Ley de Navegación Marítima para regular el contrato de compraventa de buques son de naturaleza imperativa o, por el contrario, dispositiva.

Cualquier relación de propiedad o contractual que nazca en el ámbito del derecho marítimo o de las actividades con ella relacionadas como la adquisición y transmisión de la propiedad de un buque se rigen por disposiciones de Derecho privado. La principal ventaja de las normas del Derecho privado es su flexibilidad, que viene dada por el hecho de que suelen poseer una naturaleza dispositiva, es decir, que pueden derogarse por la voluntad de las partes siempre que no sea contrario a las leyes, a la moral o al orden público. Lo que justifica, el hecho de la necesidad de adaptar el régimen del contrato a las distintas modalidades de compraventa, dada la gran variedad de las cosas que son objeto de venta.

Como consecuencia, en diversos sectores del comercio han ido surgiendo cláusulas que se han ido tipificando en el tráfico y que se han recogido en los contratos o en las condiciones generales de la compraventa. Cláusulas cuya interpretación muchas veces no es coincidente. Para evitar estos problemas se han elaborado normas, dictadas por la CCI, para la interpretación de los términos comerciales, que aunque en principio están pensadas para las compraventas internacionales, las partes de una compraventa nacional, al amparo del principio de la libertad de contratación pueden aplicarlas a este contrato.

No obstante, existen cierto límites, ya que hay normas privadas de naturaleza imperativa que se imponen a la propia voluntad de las partes contratantes. Tales como: con los plazos de caducidad para la denuncia de los vicios y defectos de la cosa vendida (artículo 120 LNM), con la forma escrita del contrato (artículo 118.1 LNM), así como, en los supuestos de mala fe por parte del vendedor, en cuyo caso, debería éste ser imperativamente sancionado por responsabilidad inderogable por vicios conocidos y ocultados al comprador (artículo 119.2 LNM).

 

 

 

 

Fuente: 

-Diez-Picazo y Ponce León, Luis, La Compraventa Internacional de Mercaderías. Comentario de la Convención de Viena.

-Arroyo Martínez, I., Estudios de Derecho Marítimo.

-Gabaldón García, J. Luis, Curso de Derecho Marítimo Internacional. Derecho marítimo internacional público y privado y contratos marítimos internacionales.

-Sánchez Calero, F., Sánchez-Calero Guilarte, J., Instituciones de Derecho Mercantil.

-Arroyo Martínez, I., Compendio de Derecho Marítimo.

-Gabaldón García, J.Luis; Ruiz Soroa, J.Mª. Manual de Derecho de la Navegación Marítima.

-Broseta Pont, Manuel, Manuel de Derecho Mercantil.

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