La inteligencia artificial ahora en barcos

Los vehículos autónomos ya son de última generación en muchos modos de transporte basados ​​en tierra.

En consecuencia, la autonomía también se considera una posibilidad para que el transporte marítimo satisfaga los retos de competitividad, seguridad y sostenibilidad de hoy y de mañana.

 

Según Waterborne TP, un barco autónomo se describe como:

Los sistemas de control modular y la tecnología de comunicaciones de la próxima generación permitirán la supervisión inalámbrica y las funciones de control tanto dentro como fuera de la plataforma. Estos incluirán sistemas avanzados de soporte de decisiones para proporcionar la capacidad de operar naves de forma remota bajo control semiautónomo o totalmente autónomo.

 

Esta descripción implica dos alternativas genéricas que se combinan en un barco autónomo:

  • el barco remoto donde las tareas de operación del buque se realizan a través de un mecanismo de control remoto, por ejemplo, por un operador humano en tierra.
  • el barco automatizado donde los sistemas avanzados de soporte de decisión abordan todas las decisiones operativas de manera independiente sin la intervención de un operador humano.

 

Por consiguiente, desarrollar y validar una combinación adecuada de tecnología remota y automatizada para buques será la tarea principal en varias compañías que ya están desarrollando proyectos de embarcaciones autónomas.

Normalmente se basaría en funciones de control automáticas para ejecutar la nave. Es decir, sistemas de control naval autónomos y avanzados, no tripulados y de conducción autónoma, que se centran en la tecnología integrada de sensores y la prevención automática de colisiones.

Sin embargo, se necesitarán varios sistemas de sensores para detectar situaciones problemáticas tales como objetos inesperados en el mar, condiciones meteorológicas peligrosas o peligro de colisión. Si ocurre una situación inesperada, se invocará un módulo de control autónomo tratando de remediar la situación dentro de sus limitaciones dadas. Si el sistema no puede lograr esto, solicitará el soporte de un operador remoto o iniciará un procedimiento de fallo de seguridad si el operador no está disponible. Correctamente implementado, este tipo de autonomía reducirá la necesidad de supervisión humana mientras se mantiene un alto nivel de seguridad.

Siempre que cumplan con las reglamentaciones anticolisión marítimas, utilizando la fusión de datos de los sistemas de posicionamiento dinámico y navegación, satélites y referencia de posición, automatización marina y comunicación.

Sin duda, un desafío importante será para los sistemas de sensores del dispositivo para que todas las situaciones peligrosas relevantes sean detectadas de manera confiable y se actúe de manera apropiada.

 

 

 

 

Fuente: waterborne.eu

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