LA HIPOTECA NAVAL I.

La hipoteca se podría definir como un contrato accesorio o de garantía, que se constituye para asegurar el cumplimiento de una obligación principal (art. 1857. 1 Código Civil), ordinariamente derivada de un contrato de préstamo.  Es decir, no es más que un acto jurídico, que despliega su eficacia obligacional entre las partes del mismo: acreedor y deudor de la relación obligacional.

La Ley de hipoteca naval de 21 de agosto de 1893, regulaba la hipoteca de los buques mercantes. Tras su derogación, se encuentra regulado en la actualidad en los artículos 126 a 144 de la Ley 14/2014, de 24 de julio, de Navegación Marítima (LNM).

De esta forma, el art. 126 LNM fija el objeto de la hipoteca naval, extendiéndose a todos los buques, embarcaciones y artefactos navales, incluso en construcción, pueden ser objeto de hipoteca naval con arreglo a las disposiciones de esta ley y al Convenio internacional sobre los privilegios marítimos y la hipoteca naval. El Art. 127 LNM añade que la hipoteca sujeta directa e inmediatamente el buque sobre el que se impone, cualquiera que sea su poseedor, al cumplimiento de las obligaciones para cuya seguridad fue constituida. Por último, el art. 131 LNM habilita la posibilidad de que se constituya sobre un buque en construcción, exigiéndose que esté invertida en ella la tercera parte de la cantidad en que se haya presupuestado el valor total del casco y que la propiedad del buque figure inscrita en el Registro de Bienes Muebles.

La hipoteca se constituye, según señala el art. 128 LNM mediante escritura pública, en póliza intervenida por notario o en documento privado, inscrito en el Registro de Bienes Muebles. Asimismo, el art. 130 LNM señala los sujetos que pueden otorgar la misma: los propietarios que tengan la libre disposición de sus bienes o, en caso de no tenerla, por quienes se hallen autorizados para ello con arreglo a la ley .

Y podrá constituirse a favor de una o varias personas determinadas, o a favor de quien resulte titular del crédito en las constituidas en garantía de títulos emitidos en forma nominativa, a la orden o al portador, tal y como dispone el art. 129 LNM, extendiéndose a garantizar cuentas corrientes de crédito o de letras de cambio u otros instrumentos.

En todo contrato en que se constituya hipoteca naval se hará constar, según dispone el art. 132 LNM:

1.- Acreedor, deudor y, en su caso, hipotecante no deudor, especificando todas las circunstancias personales que exige la legislación hipotecaria.

2. El importe del crédito garantizado con hipoteca y de las sumas a que, en su caso, se haga extensivo el gravamen por costas y gastos de ejecución y por los intereses remuneratorios y de demora y otros gastos.

3. Fecha de vencimiento del capital y del pago de los intereses.

4. Descripción del buque y todos los datos de identificación previstos en el apartado 5 del artículo 60 que constaren, con indicación, en su caso, de que el buque está en construcción.

5. El valor o aprecio que se hace del buque y que, en su caso, pueda servir como tipo para la subasta; y los domicilios que el deudor y, eventualmente, el hipotecante no deudor designen para requerimientos y notificaciones.

6. Cantidades de que responde cada buque, en el caso de que se hipotequen dos o más en garantía de un solo crédito.

7. Las circunstancias que reglamentariamente se determinen en caso de hipoteca en garantía de títulos cualquiera que sea su denominación.

8. Las demás estipulaciones que establezcan los contratantes sobre intereses, seguros, vencimiento anticipado y extensión y cualesquiera otras que tengan por conveniente.

 

 

 

 

 

Fuente: Ley de 14/2014, de 24 de julio, de Navegación Marítima.

 

 

 

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