ÁMBITO DE APLICACIÓN DE LAS NORMAS SOBRE EL CONTRATO DE COMPRAVENTA DE BUQUES

Las normas sobre el contrato de compraventa de buques se declaran aplicables a los buques de acuerdo al artículo 121 de la LNM. La LNM define el buque como vehículo destinado a la navegación. De modo que todas las relaciones y situaciones del Derecho marítimo acaban, de una forma u otra, incidiendo sobre él. Según el artículo 56 de la LNM se entiende por buque todo vehículo con estructura y capacidad para navegar por el mar y para transportar personas o cosas, que cuente con cubierta corrida y de eslora igual o superior a veinticuatro metros. Este nuevo concepto legal exige la presencia de cuatro requisitos:

a) <Aptitud para navegar>, significa navegabilidad. Esto es, para hacer camino por el agua flotando de un lugar a otro. Sin embargo, no se aclara si la aptitud para navegar deba estar dotado o no de medios de autopropulsión. Así sucede en el caso de las barcazas, dotadas de estructura para navegar pero incapaces de hacerlo con sus propios medios: disponen de timón pero son incapaces de transportar sin ayuda de otro vehículo que los remolque. La referencia a la capacidad para navegar por el mar, parece indicar que la navegabilidad es insuficiente, porque es necesario, además, tener una estructura determinada de cubierta corrida y eslora mínima.

b) < Aptitud para transportar personas o cosas>, es trasladar de un lugar a otro personas o cosas. Si el vehículo tiene aptitud para el transporte por mar es obvio que cumple el requisito de la navegabilidad y, por tanto, el requisito anterior sobraría. Aunque los expertos dudan de si este segundo requisito se trata o no de un requisito añadido al anterior, porque cuando se navega siempre se transporta algo, aunque tampoco tiene que ser la finalidad principal.

c) < Cubierta corrida>, cierre superior del casco que se contribuye a la estanqueidad del mismo y que permite la existencia de un espacio habitante para la tripulación. En el buque suele haber varias cubiertas. Se llama principal a la que cierra el casco dándole estanqueidad y resistencia.

d) < Eslora no inferior a veinticuatro metros>, alude a la longitud de la embarcación.

 

Asimismo, el contrato de compraventa de buques también será aplicable a las embarcaciones y artefactos navales (artículo 121 LNM).

Por un lado, se entiende por embarcación, según el artículo 57 de la LNM, el vehículo que carezca de cubierta corrida y el de eslora inferior a veinticuatro metros. Esta distinción jurídica, respecto al buque en razón del tamaño y solidez, es relevante a efectos de registro, documentación, inspección y limitación de la responsabilidad. La LNM confía al Reglamento la posibilidad de establecer unidades menores, embarcaciones más pequeñas, en atención a sus características de propulsión o de utilización (artículo 57 LNM). En esta categoría entran las motos de agua, los patines a pedales y tablas de vela en la navegación deportiva o de recreo.

Por el otro, se define artefacto naval de acuerdo al artículo 58 de la LNM, como toda construcción flotante con capacidad y estructura para albergar personas o cosas, cuyo destino no es la navegación sino quedar situada en un punto fijo de las aguas. Se considera, igualmente, el buque que haya perdido su condición de tal por haber quedado amarrado, varado o fondeado en un lugar fijo y destinado, con carácter permanente, a actividades distintas de la navegación. De esta definición legal se desprende que los artefactos navales se caracterizan por tener un lado positivo: su flotabilidad, y otro negativo: no están destinados a navegar. El requisito de tener aptitud para albergar personas o cosas, exceptúa del concepto de artefacto, las boyas, las balizas y otros artificios flotantes, utilizados para la señalización y seguridad de la navegación.

No así, a las plataformas fijas definidas en el artículo 59 de la LNM, como toda estructura o instalación susceptible de realizar operaciones de explotación de los recursos naturales marítimos o de destinarse a cualesquiera otras actividades, emplazada sobre el lecho del mar, fondeada o apoyada en él. Por encontrarse, tal y como establece su apartado segundo, permanentemente sujeta al fondo de las aguas, tiene la valoración de bien inmueble con arreglo al artículo 334 del Cc y por lo que, entiendo, que no se considera una cosa mueble: buque.

Por último, estas normas no sólo se adaptarán a la compraventa de buques sino que serán de aplicación también según el artículo 121 de la LNM, a cualesquiera otros negocios jurídicos traslativos del dominio del buque. Entre los que cabe citar por ejemplo la donación de un buque y las sucesiones que no son contratos.

 

 

 

 

Fuente:

-Sánchez Calero, F., Sánchez-Calero Guilarte, J., Instituciones de Derecho Mercantil.

-Arroyo Martínez, I., Compendio de Derecho Marítimo.

-López-Quiroga Teijeiro, Carlos, La venta voluntaria del buque en el proyecto de Ley General de Navegación Marítima.

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